Domingo Ruiz Aguilera

Mi página web como escritor


Mi Testamento:
            Mon Testament:

PINTURA:


John Everett Millais 


  "La muerte 

     de Chaterton"





Mi Testamento
-----------------





"Cuando yo no esté"
--------------------



Cuando yo no esté,

espero que nadie 

se acuerde de mí,

por ser aquel escritor 

de novelas, poesías, relatos...

que vendió muchos libros 

o pocos.



Ni que se acuerden de mí

porque escribí tantos libros tan variados.


Tampoco porque hice 

tantos videoclips

llenos de muchos dibujos, 

fotos y música.




Cuando yo no esté,

espero que nadie 

se acuerde de mí,

por ser, a veces, 

una persona malhumorada,

como piensan 

algunos de mi familia,

pues solo busco estar en paz 

la mayor parte del tiempo,

como yo les dejo a ellos,

pues me gusta estar 

en silencio,

pensando en muchas cosas...




Cuando yo no esté,

espero que nadie 

se acuerde de mí,

por ser algo hostil, ajeno,

en las reuniones familiares.

Pues me gusta estar solo.




Cuando yo no esté,

espero que sí 

alguien se acuerde de mí,

de querer ser una persona 

como las de antes,

como cuando la gente 

respetaba a sus abuelos,

a sus tíos, a sus nietos, 

primos, sobrinos...




Pues es este el sentimiento 

que yo siempre

busqué en la vida real,

y trato de poner, 

en su personalidad,

en los personajes 

de muchos de mis libros.




Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por tratar, 

tristemente en vano,

de intentar convencer 

a la gente 

que la tecnología, el dinero,

la belleza, las apariencias, 

las risas burlonas...

no sirven de nada, 

si no se tienen 

verdaderos sentimientos.




Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona 

que prefería ver, 

antes que la televisión, 

internet...

simplemente los amaneceres,

los atardeceres, 

que el mundo nos ofrece 

día a día.




De ser aquel 

que supo ver la naturaleza

como algo más importante 

en su vida,

pues no hay nada 

como ver los primeros

rayos de sol 

vistos desde una montaña,

ni como poder sentir el viento,

el cual siempre 

me recordó a Escocia,

mi tierra prometida.




O sentir el frío 

de las gotas de lluvia,

recordándome siempre 

a mi personaje favorito,

María Wilson,

que le gustaba tanto, 

siendo su día, 

nuestros días,

favoritos.




O sentir el frío 

como algo que nos transporta 

al pasado, 

de cuando no había estufas,

ni aire acondicionado...





Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona 

cuya principal pasión

era simplemente 

hacer curiosas excursiones 

por el campo,

como si 

de un explorador fuese,

metiéndose entre la maleza 

de los bosques,

de los campos... 

siempre buscando

algunas pequeñas 

ruinas olvidadas

por todo el mundo,

pues son como 

"cáspulas del tiempo"

esperando ser descubiertas 

y valoradas,

e investigar sus reales 

historias...





Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona 

que buscó por siempre,

durante toda su vida,

el amor verdadero, 

de parte de alguna mujer 

que nunca apareció,

sino solamente 

algunas similares.




Una mujer que 

no tenía por que ser 

físicamente atractiva,

como, por desgracia, 

siempre buscamos 

equivocadamente,

sino bella por dentro, 

que supiese valorar 

románticamente

la vida, 

como yo traté de hacerlo 

siempre.




Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona,

aquel escritor,

que trató de llevarse bien 

con todo el mundo,

que perdoné siempre a todos, 

a todos,

a pesar de hacerme 

muchísimo daño,

pues, por desgracia,

siempre me acuerdo

de todo 

y no consigo olvidar,

ya que en esta vida 

hay mucha gente que falta 

muy fácilmente al respeto

y luego nunca se arrepienten,

o si lo hacen, 

nunca saben decir "perdón",

aunque yo ya les perdoné 

estando en vida.





Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona 

que prefería

recordar lo bueno 

de todo el mundo,

de todas las personas, 

incluyendo las que 

me hicieron mucho daño.




Pues siempre soy 

y seré 

aquel que recordó

el pasado, 

con gran nostalgia.




Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona 

que quiso muchísimo

a su familia y familiares, 

incluyendo 

a los que ya no están,

incluyendo 

a los que nunca conocí,

como mi abuelo paterno

Alfonso,

o mi bisabuela materna 

Carmen,

a quién siempre 

llamábamos todos

"abuelita Carmen",

o a su marido, 

el cual se llamaba Domingo,

como yo,

siendo él un pintor de tumbas, 

el cual murió siendo muy joven.





O mis tíos Miguel, 

Rafa, Pedro ... 


Y tías Carmina, Loli , 


Y amigos...




E incluso gente 

que admiro 

y admiraré siempre,

como Inma D.S., 

que murió con sólo 

30 años de edad...

por la cual daría mi vida 

por ella,

si tal milagro 

fuese posible, 

para que ella pudiese 

seguir haciendo sus películas,

dirigir cortometrajes 

y todos sus proyectos que

dejó a medias tras su muerte.






Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona, 

aquel escritor,

que trató de inmortalizar 

a todos sus seres 

más queridos 

como personajes de su novela 

más importante,

"La promesa" 

y su continuación "

El bosque profundo",

en las cuales ellos 

están y estarán por siempre...






Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona, 

aquel escritor,

que en la vida real 

trató de ser feliz

junto a la mujer 

de su sueños 

que nunca apareció,

con la que quiso 

formar una familia,

tener un humilde hogar,

tener varios hijos...

viviendo en Escocia.





Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

por ser aquella persona, 

que escondió "

cápsulas del tiempo"

en algunas partes del mundo,

para que dentro 

de unos siglos después,

quizás,

haya alguien 

que comprenda lo que quise

ser en esta vida 

y nunca me dejaron ser,

ni la sociedad, 

ni la tecnología...





Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

para que no me entierren,

o si lo hacen, 

para estar en una fosa común,

junto a personas desconocidas 

que allá suelen enterrar,

como vagabundos 

y demás desconocidos,

pues yo siempre fui 

un gran desconocido,

a pesar de que todos 

creen conocerme,

a pesar de tener 

nombre y apellidos

y vivir en una casa 

que nunca jamás tendré...





Cuando yo no esté,

espero que 

sí alguien se acuerde de mí,

para que cumpla 

mi único deseo,

que es ser incinerado,

y de repartir mis cenizas 

por muchos lugares,

como un poco de ellas 

en las tumbas de todos 

mis abuelos,

de mi querida abuelita 

Carmen especialmente,

así volveré a estar 

junto a ella, 

como antes de 1.979, 

cuando ella se fue 

teniendo yo 4 años de edad, 

pero que todavía 

la recuerdo muy bien.





Que alguien recuerde 

que otras partes 

de mis cenizas

estén depositadas 

en la Cruz Montigalá, 

justo en la parte

sudoriental de la montaña, 

cerca de las nuevas casas,

pues allá 

mi personaje, 

Domi, en mi novela 

"La promesa"

encontró a 

María Wilson 

por primera vez,

entre flores de cardos, 

símbolos de Escocia.




Que alguien recuerde 

que otras partes 

de mis cenizas

en algunos lugares 

muy concretos 

de Aberdeen, 

Glasgow,

Stirling y 

Edimburgo (Escocia)

así como sobre 

la montaña de 

Arthur Seat,

donde siempre 

sopla el viento...





Que alguien recuerde 

que otras partes 

de mis cenizas

sobre las ruinas de 

Ca l´Alemany, 

las de Cal Coix Busquets,

de la glorieta secreta 

que aparece en la portada 

principal de

"La promesa",

y algunas montañas 

de Badalona,

pues, al igual que en los 

anteriores lugares,

es allá donde deseo que 

mi espíritu vague.





Mientras tanto, 

hasta el día de mi muerte,

que no sé 

cuando será...




Seguiré intentando, 

buscar en vano,

a la mujer de mis sueños, 

alguna María Wilson 

o similar,

en las miradas 

de algunas mujeres.





Seguiré viviendo 

una vida triste... 

pero feliz a mi manera,

refugiándome en mis libros,

en un romanticismo infinito

que me hace viajar 

en el tiempo 

a otras épocas,

y vivir las vidas 

de todos mis personajes,

como la mía propia.





Cuando yo no esté,

espero que nadie 

se acuerde de mí,

para no hacer llorar 

a ninguna persona,

pues no quiero 

poner triste a nadie.

Pues en esta vida 

hice todo lo que debí 

quise hacer:

que es vivir 

con pura pasión, 

romanticismo, 

aunque nadie 

me comprenda.





Pues ser uno mismo 


es lo que importa.






© Domingo 


   Ruiz Aguilera.



(9 junio 2.018)















Mont Testament
----------------





"Lorsque je ne serai plus là”
--------------------



Lorsque je ne serai plus là

j’espère que personne

ne se souviendra de moi,

comme cet auteur

de romans, poèmes et histoires…
qui a vendu beaucoup de livres

ou peu.



Ni qu’on se souviendra de moi
pour avoir écrit tant de livres si variés.


Ni pour avoir fait

tant de vidéos

plein de dessins,

photos et musique.




Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que personne

ne se souviendra de moi,

pour avoir été, parfois,

une personne grincheuse,

comme le pense 

certains membres de ma famille,
je veux seulement être tranquille
la plupart du temps,

tout comme je les laisse tranquilles,
puisque j’aime être

au calme,

pour penser à de nombreuses choses…



Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que personne 

ne se souviendra de moi,

pour avoir été hostile, distant,

lors des réunions familiales.

Car j’aime être seul.




Lorsque je ne serai plus là,

j’espère cependant

que quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir voulu être une personne
comme celles d’antan,

comme lorsque les gens

respectaient leurs grands-parents,
leurs oncles et tantes, leurs petits-enfants,

cousins, neveux…



C’est le sentiment

que j’ai toujours

cherché dans la vraie vie,

et que j’essaie de mettre,

dans la personnalité,

des personnages

de beaucoup de mes livres.




Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir tenté,

tristement en vain,

de convaincre 

les gens

que la technologie, l’argent,

la beauté, les apparences,

les rires moqueurs…

ne servent à rien,

s'il n’y a pas

de réels sentiments. 




Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne

qui préférait regarder,

plutôt que la télévision,

ou internet…

simplement le lever du soleil,

le coucher du soleil,

que le monde nous offre

jour après jour.




Pour avoir été celui

qui a su voir la nature

comme quelque chose d’essentiel
dans sa vie,

car il n’y a rien de tel

que de voir les premiers

rayons de soleil

vus depuis une montagne,

ou que de pouvoir sentir le vent,
qui toujours

me rappelle l’Écosse,

ma terre promise.




Ou sentir le froid

des gouttes de pluie,

qui me rappellent toujours

mon personnage préféré,

María Wilson,

qui les aimait tant,

comme son jour,

nos jours,

préférés.




Ou sentir le froid

comme quelque chose qui nous transporte
dans le passé,
quand il n’y avait ni chauffage,

ni climatisation…





Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne

dont la passion principale

était simplement

les curieuses excursions

à la campagne,

comme si

j’étais un explorateur,

au milieu de la broussaille

des forêts,

des champs…

cherchant toujours

quelques petites

ruines oubliées

par le reste du monde,

car ce sont comme

des « capsules temporelles »

qui attendent d’être découvertes

et appréciées,

et recherchant leurs réelles

histoires…  





Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne

qui a toujours cherché,

durant toute sa vie,

l’amour vrai,

venant d’une femme

qui jamais n’est apparue,

seulement

quelques unes qui s’en approchaient.



Une femme qui

n'avait pas à être

physiquement attirante,

comme, malheureusement,

nous cherchons toujours

par erreur,

mais plutôt belle en dedans,

qui aurait su apprécier

romantiquement 

la vie,

comme mois j’ai tenté de le faire,
toujours.




Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne,

cet écrivain,

qui a essayé de s’entendre bien

avec tout le monde,

qui a toujours pardonné tout le monde,
tout le monde,

malgré

l'immense douleur que cela me procurait,
car, malheureusement,

je me souviens toujours

de tout

et je n’arrive pas à oublier,

puisque dans cette vie

beaucoup de gens manque

très facilement de respect

et ne se repentissent pas par la suite,
ou s’ils le font,

ils ne savent jamais dire « pardon »,
bien que moi je les ai déjà pardonné
lorsque j’étais en vie.





Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne

qui préférait

se souvenir des bons côtés

de chacun,

de tout le monde,

même de ceux qui

m’ont fait beaucoup de mal.




Car toujours je suis

et serai

celui qui se souvenais 

du passé,

avec grande nostalgie.




Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne

qui a beaucoup aimé

sa famille et ses proches,

même

ceux qui ne sont plus là,

même

ce que je n’ai pas connu,

tel que mon grand-père paternel
Alfonso,

ou mon arrière-grand-mère maternelle
Carmen,

que toujours

nous appelions tous

« mamie Carmen »,

ou son mari,

qui s’appelait Domingo,

comme moi,

qui était peintre de tombes,


et qui est mort très jeune.






Ou mes oncles Miguel,

Rafa, Pedro…


Et tantes Carmina, Loli,


Et amis…




Et même les gens

que j’admire

et admirerai toujours,

comme Inma D.S.,

qui est morte à seulement 

30 ans…

pour qui

je donnerais ma vie  

si ce miracle

était possible,

si elle pouvait

continuer de faire des films,

de diriger des courts-métrages

et tous ses projets

qu'elle a laissé inachevés à sa mort.





Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne,

cet écrivain,

qui a tenté d’immortaliser

tous ses êtres

les plus chéris

dans son roman

le plus important,

« La promesse »

et la suite

« La forêt profonde »,

dans lesquels
ils sont et seront pour toujours…






Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne,

cet écrivain,

qui dans la vraie vie

a tenté d’être heureux

aux côtés de la femme

de ses rêves

qui n’est jamais apparue,

avec laquelle il voulait

former une famille,

avoir un humble foyer,

avoir plusieurs enfants…

en Écosse.





Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour avoir été cette personne,

qui a caché

des « capsules temporelles »

à certains endroits du monde,

pour que

dans quelques siècles,

peut-être,

quelqu’un 

comprendra ce que j’ai voulu

être dans cette vie

et que ni la société,

ni la technologie,

ne m’a pas laissé être…





Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour les empêcher de m’enterrer,
ou s’ils le font,

pour qu’ils m’enterrent dans une fosse commune,
aux côtés de personnes inconnues
qui sont généralement enterrés là-bas,
comme des sans-abris

et d’autres inconnus,

car j’ai toujours été

un grand inconnu,

bien que tous

pensent me connaître,

bien que j’aie

un prénom et un nom

et que je vive dans une maison

qui jamais ne sera mienne…    




Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que

quelqu’un se souviendra de moi,
pour honorer

mon seul souhait:

m’incinérer,

et repartir mes cendres

dans de nombreux endroits,

dont une partie

dans les tombes de tous

mes grands-parents,

surtout dans celle

de ma chère grand-mère Carmen,
ainsi je serai de nouveau

à ses côtés,

comme avant 1979,

quand elle est partie

alors que j’avais 4 ans,

mais encore aujourd’hui

je me souviens bien d’elle.





Que quelqu’un se souviendra

de déposer

une autre partie

de mes cendres

à la Cruz de Montigala,

dans la zone

sud-est de la montagne,

près des nouvelles habitations,

car c’est là

que mon personnage,

Domi, dans mon roman

« La promesse »

a rencontré

María Wilson

pour la première fois,

entre les fleurs de chardon,

le symbole de l’Écosse.




Que quelqu’un se souviendra

de déposer

une autre partie de mes cendres
à certains endroits

spécifiques

d’Aberdeen,

Glasgow,

Stirling et

Édimbourg (Écosse)

ainsi que sur

la montagne de

Arthur Seat,

où toujours

souffle le vent…





Que quelqu’un se souviendra

de déposer

une autre partie de mes cendres
sur les ruines de

Ca l’Alemany,

celles de Cal Coix Busquets,
de la place secrète

qui apparaît sur la couverture

principale de

« La promesse »,

et sur quelques montagnes

de Badalone,

car, tout comme pour les

précédents lieux,

c'est là que je souhaite que

vagabonde mon esprit.





En attendant,

jusqu'au jour de ma mort,

dont je ne connais pas

la date…




Je continuerai d’essayer,

de chercher en vain,

la femme de mes rêves,

une María Wilson

ou presque,

dans les regards

de quelques femmes.





Je continuerai de vivre

une vie triste…

mais que je rends joyeuse,

en me réfugiant dans mes livres,
dans un romanticisme infini

qui me fait voyager

dans le temps

vers d’autres époques,

et vivre les vies

de tous mes personnages,

comme la mienne.





Lorsque je ne serai plus là,

j’espère que personne 

ne se souviendra de moi,

car je ne veux pas faire pleurer

qui que ce soit,

je ne veux pas

rendre triste qui que ce soit.

Dans cette vie

j'ai fait tout ce que je devais

et voulais faire:

j’ai vécu

de passion,

de romanticism,

bien que personne

ne m’ait compris.      





"Car être soi-même,

est tout ce qui compte."





© Domingo 
   
   Ruiz Aguilera.


(9 juin 2018)






"Cuando yo no esté" (Mi Testamento) - © Domingo Ruiz Aguilera -----------------------------------------------------------------------

"Cuando yo no esté" 
------------ (Mi Testamento)

 "Tan I´m nae there" 
----------- (Ma Testament)

 (Traducción al Scots, un idioma escocés)  
© Domingo Ruiz Aguilera 


 Mi largo poema sobre mi Testamento, que escribí el 9 de junio de 2.018 
el cual espero que alguien lo vuelva a leer, cuando llegue mi momento, quizás dentro de 10 o 20 años, o quizás algo más... para que recuerde mi único deseo que ojalá lo cumpla por mí. 

Este vídeo hace mucho que lo tenía hecho, e iba a publicarlo el 26 de noviembre del 2.019, pero he preferido esperarme hasta hoy 11 de enero de. 2.020. 

Pero no os preocupéis, pues estoy bien.

Simplemente he querido publicarlo públicamente, y no únicamente en mi web de escritor. 

 En el vídeo se ven también algunas portadas de diferentes partes de mi larga novela "La promesa", 
ya que es la más importante de mi vida, de entre todos mis libros. 

 Domingo Ruiz Aguilera 

Para ver este vídeo tenéis que ir a Youtube.

Pulsad sobre el vídeo y aparecerá este mensaje:


"Disfruta de este vídeo en Youtube"
----------------------------------------------

Pulsad con el ratón sobre esta frase y
podréis ver el vídeo, confirmando antes que sois mayores de 18 años.